Acerca de las enfermedades cardiovasculares

Sobre de las enfermedades cardiovasculares

-¿Qué son?

Tu corazón es del tamaño de un puño y el músculo más fuerte del cuerpo. El sistema cardíaco, compuesto por venas y arterias, es maravilloso pero también es muy vulnerable. En su gran mayoría, las enfermedades cardiovasculares se generan cuando las arterias se estrechan y se obstruyen por causa de uno o más factores, denominados factores de riesgo.

La sangre deja de circular libremente por varias causas. La mayoría de los factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares se pueden controlar.

-Factores de riesgo

Factores de riesgo controlables

Muchos estudios internacionales han demostrado que, si fuera posible eliminar los factores de riesgo controlables, la incidencia de la enfermedad coronaria se podría reducir entre un 80 y un 90%. Además, se lograría un aumento de unos 9 años en la expectativa de vida.

Tabaquismo

El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para la enfermedad vascular. Cambiar el comportamiento respecto al cigarro es fundamental para lograr una mejor salud cardiovascular. A nivel mundial el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable. La mitad de las personas que fuman morirán por esta causa y la expectativa de vida de un fumador puede reducirse hasta 25 años. Dejar de fumar es posible y es la mejor decisión que podés tomar por tu salud y la de tu familia. 

Alimentación inadecuada

No solo la obesidad es un problema, también lo es la mala alimentación. Para alimentarte adecuadamente recomendamos consumir más alimentos naturales variados, ricos en nutrientes necesarios. ¿Cuántas frutas y verduras al día comés? La recomendación es consumir al menos 5 diarias

Leé las etiquetas. Elegí cocinar y comer alimentos reducidos en sal o sodio. Evitá la grasa trans y saturada. Cada cambio en favor de tu salud siempre es oportuno y suma. Por eso, comprá y cociná los alimentos pensando en tu corazón.

Obesidad

La obesidad es una enfermedad en sí misma que requiere asumir esa condición e incorporar un plan de vida saludable. En Uruguay más de la mitad de los adultos presentan exceso de peso por aumento de la grasa corporal. Bajar entre el 5 y 10% del peso traerá beneficios para tu salud. Conseguir y mantener en el tiempo un peso saludable contribuirá al bienestar general y a proteger el corazón. Pequeñas reducciones en el peso ya son beneficiosas. Un programa de alimentación y actividad física personalizado, guiado por un profesional que contemple la situación individual, es lo mejor para bajar de peso.

Sedentarismo

El sedentarismo se refiere a la inactividad física. Es decir, realizar tareas que consumen muy poca energía, como mirar televisión o trabajar sentado. ¿Cuántas horas diarias le dedicás a estas actividades?

Hacer actividad física te hace sentir y ver mejor. Al mismo tiempo, te brinda beneficios para tu salud. Moverte regularmente reduce el riesgo de presión arterial alta, ataque cardíaco y ataque cerebral; entre muchas otras enfermedades.

No es imprescindible asistir a un gimnasio o correr de forma intensa para realizar actividad física. Probá sustituir los motores por la bici o la caminata en viajes cortos. Bailá, y, en lugar de tomar el ascensor, elegí las escaleras. Proponé incorporar pausas activas en tu trabajo. ¿Qué son? Mirá el video aquí.

Hipertensión

La presión arterial alta, también conocida como hipertensión, implica que la sangre que corre a través de las arterias lo hace con demasiada fuerza y ejerce presión sobres sus paredes. La hipertensión arterial no suele presentar síntomas. 1 de cada 3 uruguayos sufre de hipertensión arterial y sólo la tercera parte lo sabe y se trata. La hipertensión se puede controlar con una alimentación adecuada y actividad física. Aunque a veces es necesario, además, tomar medicamentos regularmente. Aprovechá esta semana para conocer tus números. 

Diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento sostenido del azúcar (glucemia) en sangre. Realizar actividad física moderada a intensa regularmente, controlar el estrés, mantener un peso adecuado y seguir una alimentación saludable, ayudan a prevenir o controlar la diabetes.

Estrés

Actualmente se sabe que el estrés constituye un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, así como un desencadenante de eventos de este tipo como son el infarto agudo de miocardio. El estrés tiene un efecto directo en la constricción de vasos sanguíneos, en la presión arterial elevada, y una mayor formación de coágulos sanguíneos. Además en forma indirecta suele favorecer que no se mantenga un estilo de vida saludable.

Factores de riesgo no controlables

Edad y sexo

Según la Fundación española del Corazón, la mayoría de quienes padecen cardiopatías son persona de edad avanzada. A partir de alrededor de los 40 años, la prevalencia e incidencia de insuficiencia cardiaca se duplica cada diez años. En cuanto a la edad, en Uruguay fallecen más mujeres que hombres por enfermedades cardiovasculares y es su primera causa de mortalidad, muy superior a la de tumores.

Antecedentes familiares

Muchas enfermedades aparecen con más frecuencia entre familiares cercanos. Esto se denomina “agregación familiar”. Tal es el caso de las enfermedades cardiovasculares. Cuanto mayor es la agregación familiar de antecedentes, mayor es la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardíaca. Esta misma probabilidad aumentada se puede utilizar para prevenir la aparición de enfermedad cardíaca. El área de Genética de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular se encarga de identificar algunos componentes genes que determinan la enfermedad y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Por más información pinchar aquí

-Prevención

Además de controlar los factores de riesgo, la prevención secundaria de las enfermedades cardiovasculares consiste en conocer las señales de un ataque cardíaco, infarto o ataque cerebral. Esto es muy importante porque si actuás rápido y te dirigís a un hospital de inmediato, podés reducir los efectos o incluso salvar vidas.

Signos de alarma de un ataque cardíaco o infarto

La mayoría de los ataques al corazón comienzan lentamente, con dolores o malestares leves. Algunas señales que pueden indicar que se está en presencia de un ataque cardíaco son: molestias en el pecho, dolor o molestias en un brazo o en ambos, en la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago, falta de aire, sudor frío, náuseas o mareo.

El síntoma más común es el dolor o la molestia en el pecho. Las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar algunos de los síntomas, sobre todo falta de aire, náuseas y vómitos o dolor de espalda o de mandíbula.

-¿Qué debo hacer?

Si percibís alguno de estos signos llamá o acudí rápidamente a algún servicio de atención médica. Es importante registrar la hora en la que empezaron los síntomas. Esta información es útil para que el médico que te asista elija el tratamiento más apropiado.

Recordá que cuanto antes comencemos el tratamiento del infarto, menores serán sus consecuencias.

-¿Qué más puedo hacer?

En el contexto de un ataque cardíaco o infarto se puede hacer un paro cardíaco. Si notás que la persona no responde, no respira y no tiene pulso, podés comenzar a realizar las maniobras de resucitación cardíaca de inmediato. Si querés saber más sobre resucitación cardíaca mirá el siguiente video.

Para recibir un curso de resucitación cardíaca comunicate con: info@cardiosalud.org

Antes de que haya una urgencia, tener una lista de números de emergencia a mano es recomendable.

Signos de alarma de un ataque cerebral

Podés tener algunas o todas las siguientes señales: pérdida de fuerza repentina o desviación de rasgos en la cara; entumecimiento en el brazo, pierna o la mitad del cuerpo; pérdida de la visión súbita, particularmente en un ojo; pérdida del habla; dificultad para expresarte o entender una conversación; dolor intenso de cabeza sin causa aparente; dificultad para caminar; mareo; o pérdida del equilibrio o de coordinación repentina.

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